sábado, 18 de octubre de 2008

PROGRAMA DE FORTALECIMIENTO DE LAS ARTES, ARTESANIAS Y OFICIOS EN URUGUAY

Ubicado en pleno casco histórico de la Ciudad Vieja, el edifico original, Monumento Histórico, fue proyectado por el Arq. Thomas Havers en 1867 como sede del Telégrafo y Correos del Estado. Ahora el inmueble aloja al Centro Educativo del Programa de Fortalecimiento de las Artes Artesanías y Oficios PAOF.

El PAOF es un programa de cooperación entre la Unión Europea y el Uruguay, bajo la modalidad de “donación no reembolsable”.Los europeos aportaron al Uruguay mas de diez millones de euros y el Estado uruguayo casi cuatro millones más.

El edificio se adaptó a la nueva función, se restauró la fachada sobre la calle Sarandí, la carpintería en exteriores e interiores, la herrería, la escalera de mármol de Carrara, las dos claraboyas y también los pavimentos.

Las oportunidades de capacitación y formación gratuita son para jóvenes entre 17 y 29 años de edad. Tendrán prioridad los de escasos recursos, de contexto desfavorable y que estén fuera del sistema educativo. Los egresados podrán trabajar profesionalmente como artesanos, en microempresas o emplearse en comercios de producción de artesanías.

Los oficios que se enseñarán son varios: joyería, cuero, cerámica, madera, piedra y textiles, en seis talleres que funcionarán con un máximo de quince alumnos cada uno.

Con atención personalizada y equipamiento de primer nivel, los cursos se extenderán durante nueve meses, con una carga horaria de nueve horas diarias. Como parte de los servicios a brindar, se incluye en forma gratuita boletos, desayuno y almuerzo. En contrapartida se exigirá buena escolaridad y se proponen no admitir fracasos.

Hay un antecedente muy interesante: en el departamento de Artigas desde el año 2005 funciona el primer Centro Educativo del Programa de Fortalecimiento de las Artes Artesanías y Oficios PAOF, el 50% de los egresados ya están trabajando y lo producido se vende en la tienda que esta establecida aquí en Montevideo, en la entrada del edificio.

Había 204 solicitudes para 90 plazas, en espera de que algunos organismos nacionales como UTE, ANTEL, ANEP, concretaran sus compromisos y se iniciaran las clases.

Finalmente el 26 de agosto comenzaron a funcionar las clases con tres talleres, los otros tres esperan aprobaciones burocráticas, los profesores están designados.

domingo, 12 de octubre de 2008

PEDRO GRONARDO HOMBRE MÚLTIPLE

Era un español que había adoptado la identidad rioplatense y trabajaba como práctico del puerto de Buenos Aires, antigua e imprescindible función si nos referimos al Río de la Plata, que el Capitán Pedro Gronardo, ejercía con solvencia.
Eludía el lodo, sorteaba los bancos de arena, controlaba los vientos, las rocas movedizas y las aguas mutantes; cruzaba dos por tres el estuario y se enteraba de todo de aquí y de allá.
Así fue como un día vio un grupo de soldados portugueses queriendo asentar sus reales en esta esquina del continente, anécdota por todos conocida, que inicia el proceso fundacional de Montevideo.
Entusiasmado Gronardo se mudó para este lado, se asoció con Jerónimo Eustaque, un francés que era más conocido como Pistolete y entre los dos construyeron en la calle Treinta y Tres casi Piedras, un rancho de adobe y cuero, auténtico lujo para la época.
Fue la primera pulpería montevideana o almacén de ramos generales donde había de todo, desde botones, arreos, hasta aguas ardientes, dada su vinculación con navegantes transoceánicos, no era difícil obtener tanta y variada mercadería.
Tan lujosa resultó la casa que un día y al imperio de las carencias, la pulpería de Gronardo se convirtió en sede de nuestro primer cabildo, que el propio Zabala designó.
Gronardo, a quien se recuerda poco, protagonizó otro de nuestros primeros acontecimientos: murió a causa una explosión ejerciendo su tarea de práctico y se convirtió en uno de los primeros muertos de Montevideo.
En 1996 la pulpería de Gronardo encabeza una lista de venta minorista según Cambadu “pequeño mojón de servicios de puerto chico en el mar urbano….”

viernes, 10 de octubre de 2008

PLAZA VIRGILIO

LA PUERTA DEL PARAÍSO EN MONTEVIDEO

La puerta más antigua de Montevideo llegó de Italia a principios del siglo XX y esta ubicada en el Palacio Municipal, en la sala Aquiles Lanza.

Es obra de Lorenzo Ghiberti, escultor, orfebre, arquitecto y escritor del arte italiano del Quattrocento.
Es un calco de la puerta del lado Este del Baptisterio de Florencia, tan majestuosa que Miguel Ángel Bounarotti deslumbrado la llamo “Puerta del Paraíso”, nombre con el que se le conoce hasta ahora.
El gremio de comerciantes de Florencia encomendó ejecutar a Lorenzo Ghiberti, para el baptisterio la tercera puerta de dos hojas, Ghiberti culminó la obra en 1452.
La decoró con diez altorrelieves de bronce dorado, que representan escenas del Antiguo Testamento.
El contenido temático de los paneles comienza con Adán y Eva y el pecado original y la expulsión del paraíso, sigue con la historia de la primera familia humana, la muerte de Abel, la condena de Dios a Caín.
En el tercer panel aparece Noe y su familia, el diluvio, los animales, el arca y el arco iris como señal de alianza de Dios con Noe.
Así en cada panel se desarrolla la historia del Antiguo Testamento, incluyendo la vida de Abraham, de José, de Moisés, la toma de Jericó, la historia de David y del rey Salomón.
En el bastidor aparecen dentro de medallones circulares, veinticuatro pequeñas cabezas de profetas, sibilas y personajes bíblicos
Las puertas contienen también en los marcos laterales y en los listones verticales de separación, todo un repertorio de pequeñas esculturas de figuras bíblicas, motivos vegetales y algunos diminutos bustos de personajes entre los que se halla el propio autorretrato de Ghiberti.

Realmente tenía razón Miguel Ángel cuando dijo: “si existiera el paraíso, no seria necesario construirle una puerta en su entrada, bastaría con poner allí la que Ghiberti elaboró para el Baptisterio de Florencia mostrando al mundo los nuevos cánones estilísticos de la escultura renacentista.”



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jueves, 9 de octubre de 2008

EL CACHIVACHERO DEL CORDÓN

El cachivachero del Cordón fue un extraño personaje que vivió en Montevideo alrededor del año 1884, en la calle Tacuarembó, por donde hoy está la Iglesia.
Se llamaba Manuel Fernández Tablas, aunque pero era mucho más conocido como el cachivachero del Cordón, a pesar de que él soñaba con ser “marchand.”

Don Manuel se empeñaba en adquirir cosas, pero como no tenía dinero ni discernimiento, a pesar de sus aspiraciones, lo único que lograba era juntar cuanto trasto viejo e inservible se encontrara a su paso.
Así su casa se convirtió en un depósito de cosas raras, exóticas, adquiridas en los rincones más extravagantes e insospechados de Montevideo.
En un hacinamiento insoportable, la vocación de amontonar de don Manuel no dejaba libre ni su propia azotea, todo lo que lo rodeaba era caos, sin orden ni concierto.
En un remate había adquirido una inmensa bañera, no se sabe con que intenciones, pero para bañarse era muy dudoso, porque en pocos días la convirtió en depósito de ollas sin fondo, asientos sin silla, relojes sin agujas, chapas de consultorios de médicos muertos, mangos de cuchillo sin hoja, lentes sin cristales, dientes postizos, un sinfín de desperdicios que aumentaban diariamente.
No perdía una sola oportunidad de comprar.
De esta manera fue poniendo en marcha uno de los primeros cambalaches Montevideano.
Pero llegó un momento que su fervor consumista, su desatino comercial, empezó a crearle serios problemas.
No solo no se podía bañar, tampoco podía cocinar, ni dormir, porque no había lugar para la cocina y menos para la cama. La situación ya era grave.
Pero como no le faltaba creatividad, empezó a pensar como solucionar la falta de espacio.
El espacio era imprescindible, entonces descubrió, que colgando los objetos de los tirantes del techo, duplicaba la capacidad locativa de su casa.
Y así colgó todo lo que pudo, a pesar de la amenaza que se cernía constantemente sobre las cabezas de los pocos clientes que se aventuraban a entrar.
Pero además ese laberinto, jamás profanado por una escoba o un plumero, era la delicia de otros seres vivos, como ratones, ratas, arañas.
Poder acostarse era un problema, ni hablar dormir, porque cuando el sol caía, los ratones y demás especimenes se adueñaban del lugar, cada objeto les servía de cueva y así, no solo se reproducían en régimen intensivo, sino que se acostaban, los muy descarados, en la cama de Don Manuel.
Entonces la única solución era colgar la cama también con un mecanismo complicadísimo, que debía repetir todos los días y las noches, por medio de cuerdas y poleas, que tironeaba para acostarse y aflojaba para levantarse.
Finalmente es posible que la modalidad de Don Manuel fuera algo extravagante, sin embargo el cambalache del Cordón, fue muy útil a la sociedad de aquellos tiempos.
No solo tenía su buena clientela, sino que pasó a la historia como un personaje querido y respetado.
Logró realmente un museo, el del desecho, aunque su vocación era la de un verdadero marchand.

Bibliografía: historia de este personaje la recogió Daniel Muñóz.

lunes, 6 de octubre de 2008

MUERTE ANUNCIADA


En el espacio comprendido por las calles Minas, San Salvador, Lorenzo Carnelli, e Isla de Flores se encuentra lo que queda del Barrio Reus al Sur.
De un lado ruinas destinadas a desaparecer; del otro separados por el callejón Ansina, un complejo en construcción ocupa lo que antes era decadencia.

El predio es una manzana partida en dos, pero es también el antes y el después del abandono y la piqueta fatal que algunos intentaron esquivar sin éxito.

En los años 80 el Grupo de Estudios Urbanos trató de conservar lo posible y agregar obra nueva, todo terminó en un juicio ganado a la IMM por los arquitectos: Spalanzani, Curiel y otros.

A pesar de haber sido declarado Monumento Histórico, a pesar de las protestas de los vecinos que han dejado en caracteres imborrables “los que se fueron obligados quieren volver, los que estamos nos queremos quedar”; o del dolor de reconocer “Palermo negro tiene la memoria en blanco”; todo generó en baldío, ruinas conmovedoras y la expulsión de decenas de familias afincadas allí por varias generaciones.

Solo permanece el recuerdo de las casitas iguales, de dos plantas, con techo a dos aguas y mansarda, primer conjunto de viviendas económicas que tuvo Montevideo, obra de Emilio Reus.

Hoy mediante un convenio entre la Intendencia Municipal de Montevideo, el Banco Hipotecario, Mundo Afro y FUCVAM, se está construyendo un conjunto de viviendas en tres niveles, que prometen alojar a los desalojados.

Mientras, el Centro Cultural Zona Sur Kambe vende tamboriles y logra mantenerse en pie.

COSTA MONTEVIDEANA





A lo largo de la costa montevideana, se desarrolla una serie ininterrumpida de playas, unidas por la rambla costanera.
Y hacia ella se van acercando los barrios, conducidos por una ribera que cambia de nombre, pero que invariablemente es, en toda su extensión, un poderoso atractivo en cualquier momento del año.
Cada trozo de playa posee características propias, desde el paisaje, la arquitectura y la gente que lo frecuenta.
Por eso cuando se recorre desde la Ciudad Vieja hasta los confines con el departamento de Canelones, el panorama cambia sin cesar, entre chalets, torres, parques, rocas, senderos, plazas, avenidas, alturas enjardinadas.
El turista podrá disfrutar de un panorama donde además hay numerosos restoranes, clubes, confiterías, cafeterías y dos casinos, uno en el Parque Hotel y otro en el Hotel Carrasco.
A lo largo de la rambla se destacan: Punta Carretas, el barrio más austral de Montevideo, atractivo desde la historia con su antigua farola, los links del campo de golf hasta el Shopping Punta Carretas, creado a partir de una cárcel penitenciaria.
Pocitos, barrio residencial y populoso, con edificios altos y otro importante centro comercial, el primer shopping de Montevideo.
El Buceo, zona de naufragios y tesoros, barrio puerto y playa, a la altura de la Isla de Flores, tomó su nombre de la acción de “bucear” de muchos, en busca de las pertenencias de algún navío hundido.
Malvin típica barriada familiar y comercial, cuyo nombre debió ser Balbín, a pesar de que el truque de una consonante, no le resto ningún encanto.
Punta Gorda con el atractivo de sus pendientes y la antiguamente llamada Plaza Virgilio hoy Plaza de la Armada, que entraña mas de un deferencia, a Virgilio el autor de la Eneida, a Palinuro el mejor de los navegantes de Eneas, a Eduardo Diaz Yepes, yerno de Torres Garcia, responsable del monumento que los recuerda y finalmente es un homenaje a todos los muertos en el mar.

Carrasco con sus hermosos chalets, clubes de tenis y polo, restoranes, heladerías, boites, vida social y el magnífico Hotel Carrasco.